
Amigo: Masmi, CarlosB, Pelao
País: Reino Unido
Canción: Happy House
Con un calor sofocante y un airecillo que parecía venir del Sahara, entramos al Fibber Saturday night. No había pulsera, que a mí personalmente me gusta tener. Mucha cola de acreditados y nadie en la de pago. Primera señal del desastre.
Masmi y un servidor íbamos preparados para casi todo. Pero desconocíamos lo que nos esperaba.
Faltaban 2 minutos para el primer concierto y enfrente del escenario había 100 personas. Segunda señal del desastre. Este cartel, colgando del escenario, de la detención de Leonard Cohen me llamó la atención.

“The rumble strips” estuvieron fantásticos. Hacen un pop enérgico y feliz. Me encanto el toque de trompeta que meten en muchos temas.

Había mucho moderno y alguna despistada con sandalias. Me dolía pensar como acabarían sus deditos al final de la noche. Estas ”All star” me dejaron hipnotizado. Las quiero.
También hubo el momento freaky cuando Masmi les dijo a unas adolescentes que llevaban una camiseta de Blondie: que se fueran al Summercase, que ¿qué hacían allí?. La cara de las pobres indies era un poema.
Llegó el turno del cansadísimo “Pete” y su formación “Babyshambles”. Un horror!! Estos chicos estaban completamente borrachos, fumando porros y transmitían hastío y aburrimiento. No entiendo como algunos lo consideran un genio.
Las primeras filas se llenaron de góticos y punks para recibir a la reina del postpunk inglés, la Gran Siouxsie. Por allí estaba Digital 21. Llegó CarlosB con unos amigotes. Empezamos a hablar malignamente de las arrugas de la muchacha. Uno de los fans que nos oyó, la defendió con garras afiladas. Después cuando le oímos gritar como un loco, comprendimos que hay iconos sagrados que es mejor no tocar.
Siouxsie apareció, en un escenario plateado, enfundada en una mono negro, rojo y dorado, unas gafas enormes y tocando los cascabeles. Parecía un híbrido entre Diana de “V” y un arlequín gótico.

Estaba muy delgada, así se ufanaba ella y más ágil que cualquiera del público. Estaba muy interesada en que esto quedase patente, como lo demuestra las veces que levantaba las piernas por encima de su cabeza, con una facilidad pasmosa.

Estuvo genial, y aunque he leído por ahí que no entusiasmó a nadie, entre el público había una entrega total. Yo mismo estaba en éxtasis. El momento cumbre fue cuando cantó “Happy house”. Tocó muchos clásicos y algún tema del último disco.
El concierto del día estaba por llegar de la mano de Morrissey. Estábamos en cuarta fila y como dice Masmi, eso era suficiente para un orgasmo automático.
Morrissey nos entretuvo con una proyección de sus iconos favoritos, la estética que adornaba todas las portadas de “The Smiths”.

La histeria fue total al aparecer sobre el escenario. Acompañado de su harén particular de músicos jovencitos de amarillo, no defraudó. Llevó un gigantesco gong que usó solo en dos temas. Ese debe ser el instrumento menos amortizado de la historia de la música.
Bromeó sobre el tiempo que había pasado desde su última visita a Madrid (El mítico concierto del paseo de Camoens del 1985). ¿Por qué no me habéis reclamado antes? Preguntó.
Morrissey sudo dos camisas completamente. La última la destrozó a modo de entrega total al público.
Saqué dos conclusiones: que canta cojonudamente y que aunque afirme ser vegetariano, esa barriguita es fruto de algo más que lechuga.
Hubo varios temas de “The Smiths” que fueron coreados casi místicamente. Pese a que Masmi estaba enfurecido con los fans que no dejaban escucharle. Cosas de fans enloquecidos.
Fue entonces cuando ocurrió el desastre. El foro era muy inferior a los 10.000 festivaleros que la organización estimó. Algunas fuentes dicen 2500. El Fib dice que 7500. El caso es que a esas alturas de la noche, había hambre. Yo estaba exhausto. Nos dimos cuenta que solo había cuatro puestos de comida atendidos cada uno por una persona. Las colas para comer eran tremendas, así que decidimos esperar. No estaba dispuesto a cambiar un perrito caliente por el concierto de “My bloody valentine”.
Gatchan ya me había avisado sobre que llevara tapones para escuchar a estos chicos. Entendí rápidamente el porqué.
“My bloody Valentine” montaron varios amplificadores más en el escenario. La música alcanzó niveles altísimos que encajaban perfectamente con el video que proyectaron sobre el escenario. Su música es hipnótica y al cabo de 15 minutos te encuentras en un trance del que es difícil escapar.
El remate fue un tema en el que entran en bucle y están unos 5 minutos seguidos con una nota sostenida atronadora.
Intentamos conseguir algo de comida de nuevo, pero las colas eran todavía más largas. Mi estomago estaba en proceso de concavidad.
Fue entonces cuando nos encontramos a Pelao que no se pierde una y encima de gratis. Este chico es superapañao’.
Llegó el turno de “Hot chip” y su música bailable. Mi hambre era tal que decidí sacrificar el concierto y conseguir algo. Nos perdimos todo el concierto para conseguir unos miserables perritos calientes que me supieron a gloria. En la cola me empecé a marear y tuve que sentarme porque mis niveles de azúcar estaban bajo mínimos. Me recuperé parcialmente tras comer. Me prometí cual Escarlata O’Hara que jamás volvería a pasar hambre y que para el próximo festival me llevaría unos bocatas.

No quiero imaginar la que se hubiese liado si finalmente hubiesen asistido los 10.000 que se esperaba.
El último concierto fue el de “Mika”. Montó un escenario recreando un circo. Mika vestido con una camiseta con faldones, a modo de director de pista, encadenó todos sus hits e hizo que el público entrase en éxtasis. Tiró unos inmensos globos de colores al público, serpentinas y confeti.
Observad como quedó Masmi tras el concierto de Mika.

Me temo que la guerra entre Fib y Summercase tuvo un perdedor: el primero. La lección que deberían aprender es que una guerra de este tipo es absurda y que el principal perdedor es el público que tiene que escoger, cuando muchos festivaleros hubiesen ido a ambos si las fecha no hubiesen coincido. El segundo perdedor son ellos que vieron reducidos sus aforos.
Hay público para el Fib, Fibber y Summercase. No os solapéis chicos. Y Coño!! Poner más comida.
Por cierto, desconozco si alguien estuvo en las actividades paralelas del festival como el “Redbull la fiesta silenciosa” o “La pasarela Diy by Mustang”. Me temo que entre los conciertos y el tiempo desperdiciado consiguiendo comer, pocos se acercarían.