

País: Japón
Canción: Plastic Girl
Hay un tipo de compañero de trabajo que no soporto.
Es muy amable al principio. Te capta cual secta.
Pregunta todo. Muy amable. Lanza cables amistosos.
Uno cae en la trampa. Sin sospechas. Entrega todos los conocimientos. Comparte. Siempre con email entre dos. Sin copia a nadie.
Cuando te ha ordeñado, cual vaca sagrada. Cuando no puede obtener nada más de ti. Se quita la máscara. No necesita ya fingir.
Es entonces, cuando empieza a usar tus frases, tus razonamientos, tus chistes.
Al principio, incrédulo, confuso, asistes a esa metamorfosis. Luego es demasiado tarde.
Vende como suyas tus logros, que hábilmente ha robado y maquillado para que parezcan nuevos.
Utiliza en tu contra los errores que ha copiado también. Separa lo bueno de lo malo. Lo bueno es suyo, lo malo tuyo. Se encarga de propagar el dueño de lo uno y lo otro. Sin piedad. Para eso están los emails con copia a todo el mundo.
Tu reacción es la de intentar agradarle para que pare, para que no siga haciéndolo. Para demostrar al resto, que los errores no son tan gordos, que tu le has explicado todo lo que sabe. La espiral se acelera. Eres su esclavo.
Pide, pide más. Te deja en medio de la plaza. Solo. Él está tras la barrera. Si le mandas a la mierda, todos te mirarán espantados. Si te callas, el juego seguirá.
La única solución es ser tan cabrón como él. Las mismas armas.
He conseguido desacreditar a uno de ellos. He tenido que ser peor que él. Medir cada palabra.
Al final el resto lo ha visto. Todos saben su juego.
Tengo un enemigo.
Os dejo un video de “Plastic girl” del grupo Capsule




























































