
Amigo: Iscar
País: Rumania
Canción: Horror night
Abro los ojos despacio, muy despacio.
Algo de luz entra por la persiana semicerrada.
Disfruto del estado entre la vigilia y el sueño que confunde lo real con lo soñado.
Me dejo arrastrar hacía uno y otro lado. Cierro los ojos. Lo último que veo es la puerta entreabierta de mi habitación.
No sé cuánto tiempo transcurre hasta que lo oigo por primera vez. El tiempo es elástico en el mundo del sueño.
Abro los ojos. No me muevo. Lo he oído una segunda vez.
Alguien anda por el pasillo hacía mi cuarto. No hay duda.
Pero es imposible. Estoy solo.
Es inminente.
Noto horrorizado que no puedo moverme. Estoy tumbado boca-abajo en la cama. Veo mi mano enfrente de mis ojos pero no puedo mover ni un dedo.
El ruido se transforma en algo tremendo y feroz.
Veo como una nebulosa negra entra por la puerta a una velocidad increíble. Va directamente a mi espalda y me araña.
No puedo moverme. La veo de reojo. Algo negro, con volumen y sin contornos definidos. Me hace daño. Grita como una bestia enfurecida.
Sé que si me muevo se irá. Pero no puedo.
Rezo, como nunca lo había hecho.
Solo han pasado unos segundos, tres quizás. Muevo un dedo y la bestia desaparece.
Me levanto aterrorizado. Me duele la espalda.
Me visto como puedo. Dejo la casa espantado.
No sé qué ha pasado. La duda de la locura pasa fugazmente por mi mente. Pero tengo la certeza de algo más. Algo maligno y poderoso.
Dedico este relato a Meg. Todo lo relatado es absolutamente cierto.















































