
País: Singapur
Canción: Such a beatiful like you
El tímido Singapuriense es una joya.
Todo le parece bien: El hotel es fantástico. El avión excelente. El tiempo fabuloso. La comida española deliciosa.
Así, da gusto.
Solo hay unos ligeros problemas.
- Habla muy bajo. Los singapurienses susurran Singlish (Mezcla de inglés y chino). Eso, y los berridos de los españoles en cualquier restaurante imposibilitan una conversación fluida. Estoy desarrollando un oído más fino que el de un murciélago.
- En Singapur, fumar está muy mal visto. Está prohibido hacerlo en cualquier sitio cerrado e incluso en algunos merenderos públicos que están al aire. También puedes acabar en la cárcel por tirar una colilla al suelo. Mi jefe fuma y yo ayer me fumé un cigarrito que me supo a gloria. El tímido singapuriense no dice nada, pero se le nota que le molesta. Vamos, que tose.
Ayer estuvimos cenando en el Café Saigón, un vietnamita decorado como una casa colonial.
El caso es que una camarera se puso a hablar con el tímido singapuriense y resulta que todos los camareros son chinos y el chef también. Que la decoración era completamente china y que la comida era una mezcla de platos chinos y tailandeses.
Le comenté que a los españoles eso nos daba igual, porque no distinguíamos un chino de un vietnamita. Antes de acabar la frase me di cuenta de la metedura de pata tan grande.
Os he dicho que soy un bocazas?
Intentaré compensarle con un japonés supercool al que vamos esta noche.
Ahí va una canción de Pizzicato Five “Such a beatiful girl like you”
Se la dedico a Marisa.

























































