Amigo: Demetrios
País: Rusia
Canción: La femme d’argent
En Junio pasado, creo, tuve un problema con una de mis clientas rusas.
Los que me leen de hace tiempo recordarán el acoso sexual que sufri.
Pues bien, la semana pasada, en Moscú la volví a ver.
Apareció en la reunión con el más puro estilo Cruela de Vil, de negro riguroso. No saludó, no dijo nada. Se limitó a hacer dibujitos en una hoja de papel mientras el resto discutiamos.
Esa noche Cruela de Vil venía a cenar con nosotros y dos de sus compañeros.
Yo estaba de un humor de perros.
La noche empezó mal. Ellos tres se dedicaron a hablar en ruso y a reirse mientras nos ignoraban.
En el restaurante intenté sentarme lo más alejado de Cruela.
Ella no comió nada. Se limitó a beber vodka.
Empezó a decirme que le hablará en español (ella lo entiende mejor que lo habla). Sabía que la fiesta no había hecho más que empezar.
Uno de mis jefes estaba sentado enfrente de ella y le dejé abandonado a su suerte (pura superivvencia). De vez en cuando Cruela de Vil me requería para traducir alguna expresión.
Vi como su cara se iba transformando a medida que el Vodka corria.
En un momento de la cena, intercambió su asiento de forma que se sentó enfrente de mi. Entonces empezó a lanzarme un discurso sobre el curro con muy mala leche. Mientras tanto se agarraba de los pelos como si le costase encontrar las palabras. La sostuve la mirada. Me di cuenta que estaba superborracha. Más de lo que todos pensabamos.
Tras la bronca pública, se derrumbó encima de uno de sus compañeros y se quedó dormida.
Mis jefes estaban atónitos.
Al día siguiente apareció a las 4 de la tarde, a las reuniones, cuando se suponía que debía haber hecho una presentación a primera hora.
Antes de despedirnos, me regaló un disco de su colección,Arcoluz de Renaud Garcia-Fons Trio. Música para contrabajo.
País: Rusia
Canción: La femme d’argent
En Junio pasado, creo, tuve un problema con una de mis clientas rusas.
Los que me leen de hace tiempo recordarán el acoso sexual que sufri.
Pues bien, la semana pasada, en Moscú la volví a ver.
Apareció en la reunión con el más puro estilo Cruela de Vil, de negro riguroso. No saludó, no dijo nada. Se limitó a hacer dibujitos en una hoja de papel mientras el resto discutiamos.
Esa noche Cruela de Vil venía a cenar con nosotros y dos de sus compañeros.
Yo estaba de un humor de perros.
La noche empezó mal. Ellos tres se dedicaron a hablar en ruso y a reirse mientras nos ignoraban.
En el restaurante intenté sentarme lo más alejado de Cruela.
Ella no comió nada. Se limitó a beber vodka.
Empezó a decirme que le hablará en español (ella lo entiende mejor que lo habla). Sabía que la fiesta no había hecho más que empezar.
Uno de mis jefes estaba sentado enfrente de ella y le dejé abandonado a su suerte (pura superivvencia). De vez en cuando Cruela de Vil me requería para traducir alguna expresión.
Vi como su cara se iba transformando a medida que el Vodka corria.
En un momento de la cena, intercambió su asiento de forma que se sentó enfrente de mi. Entonces empezó a lanzarme un discurso sobre el curro con muy mala leche. Mientras tanto se agarraba de los pelos como si le costase encontrar las palabras. La sostuve la mirada. Me di cuenta que estaba superborracha. Más de lo que todos pensabamos.
Tras la bronca pública, se derrumbó encima de uno de sus compañeros y se quedó dormida.
Mis jefes estaban atónitos.
Al día siguiente apareció a las 4 de la tarde, a las reuniones, cuando se suponía que debía haber hecho una presentación a primera hora.
Antes de despedirnos, me regaló un disco de su colección,Arcoluz de Renaud Garcia-Fons Trio. Música para contrabajo.

















